
Cuando se acomete la realización de un videojuego, se requiere seguir unos pasos muy concretos, dentro de un plan maestro. Para ello, se han diseñado un conjunto de normas, conocidas como metodologías. Estas metodologías son de muy diversa índole, y cada una de ellas adecuada a un tipo de aplicación concreta. Aunque es un tema que podría llenar cientos de páginas, vamos a ver un resumen de los elementos necesarios y el orden a establecer para la exitosa conclusión del proyecto. Téngase en cuenta que muchos equipos no establecen estas metodologías como principio del trabajo, por lo que se ven abocados a proyectos caóticos, donde no se conoce el estado actual del proyecto, ni cuándo acabará. De forma muy general, cualquier proyecto debe acometer estas etapas:
1. Diseño del proyecto: en muchas ocasiones, los equipos de desarrollo no se preguntan de forma totalmente absoluta qué quieren hacer. Por ejemplo, se desea crear una aventura gráfica. Sí, pero esto es tan ambiguo como si un arquitecto se propusiera diseñar un bloque de apartamentos. Existen multitud de opciones, variantes, que deben ser tenidas en cuenta. Es por ello importante definir el proyecto, sobre todo el concepto de “alcance” es decir, hasta dónde se desea llegar. Esto es fundamental, ya que de lo contrario, la ambición desmedida puede hacer fracasar un proyecto, como ocurre a menudo. Téngase en cuenta que estudios actuales estiman que el 80 por ciento de los proyectos que se acometen acaban en sonados fracasos debido a una mala planificación inicial.
2. Diseño de los aspectos generales del proyecto: una vez el proyecto está definido, éste se descompondrá en elementos, llegando hasta un punto en el que se pueda concretar cada aspecto del juego. Los diferentes elementos que lo conforman tendrán una respuesta en un responsable, que se encargará de dirigir ese aspecto concreto. Así, elementos comunes suelen ser: la música, los gráficos, la inteligencia artificial, el diseño del storyboard, diseño de puzzles, diseño del interface, diseño de pruebas para betatesters, calidad del producto, versiones para cada plataforma donde se lance, y otros. En equipos grandes, una persona se encarga de cada uno de estos aspectos, en otros más reducidos pueden llevarse a cabo diferentes tareas por la misma persona. Se nombra entonces un director del proyecto, que a su vez nombrará a los responsables de cada área del producto.
3. Diseño de los aspectos técnicos: una vez se ha hecho un estudio general del proyecto, respondiendo a la pregunta “qué se desea”, se debe llevar a cabo la resolución de otra pregunta: “cómo se va a llevar a cabo”. Para ello, se han de responder a preguntas del tipo: plataformas en las que aparecerá, lenguaje de programación a ser usado, herramientas de diseño a ser usadas, motor gráfico que se empleará, y otros. También es importante en este momento que una persona actúe como coordinador del proyecto. Puede ser el mismo director del proyecto u otra persona. Su función es fundamental, ya que coordina que todos los aspectos del videojuego se conjuguen de forma correcta, antes de descubrir que el trabajo de un equipo es incompatible con el trabajo de otro equipo.
4. Pruebas unitarias y conjuntas: este punto está estrechamente relacionado con el anterior. Se requieren un conjunto de pruebas de stress, que permitan al equipo desarrollador conocer y comprobar los bugs que pueda tener el programa, para que éste no falle en ningún momento. Por otro lado, también en este momento se depuran las rutinas críticas del programa, las cuales permiten una ejecución a la máxima velocidad y de forma segura de los puntos clave de la aplicación. El objetivo final debe ser un producto totalmente estable y perfectamente diseñado. Téngase en cuenta que esta fase de pruebas puede llegar a consumir una gran parte del desarrollo de una aplicación.
5. Rediseño de elementos: además de localizar errores y perfeccionar aspectos del programa, es probable que en los puntos 3 y 4 se descubran que existen ciertos elementos que deben ser incluidos, bien porque no los fueron en la parte de diseño, bien porque se desean añadir nuevas funcionalidades, es decir, mejoras. En este momento se pueden llevar a cabo estas mejoras, pero ha de tenerse en cuenta que existe un presupuesto que debe ser mantenido, y estas mejoras provocarán que el ciclo se reinicie de nuevo, desde el punto 2, con lo que se pueden derivar costes que impidan su puesta a punto. Hoy en día, muchos de estos aspectos se dejan aparcados hasta la comercialización del producto, y si éste tiene éxito se añaden posteriormente en un parche. También puede ocurrir que ciertos elementos (como un modo multijugador por ejemplo) no fueran dimensionados de forma correcta, de manera que deban eliminarse del proyecto original, para poder mantener el presupuesto del proyecto, por lo cual, si los ingresos del producto lo permiten, se puedan añadir posteriormente.
Estos pasos, seguidos de forma estrecha, pueden ayudar a llevar a cabo un proyecto de desarrollo. Desde luego, estas metodologías no son la panacea ni garantía de éxito seguro, pero es evidente que no usarlas llevan a un estado de caos que puede hacer fracasar el proyecto, o alargarlo hasta que incida en unos costes prohibitivos.